Lo anunciamos en la última sesión antes del verano: volveremos. Y aquí está la segunda temporada lista para desenvolver en el lugar de siempre (es decir en el Bar REX de la plaza de la Libertad), en la misma ciudad (Pamplona/Iruña) y con la misma gente: Joaquín Sevilla, Nacho López-Goñi y Javier Armentia. Un espacio para la ciencia con sentido y con humor, accesible para todas las personas que quieran pensar que un bar también puede estar lleno de ciencia.
En primer lugar, antes de centrarnos en el asunto que nos ocupa este primer episodio de la nueva temporada, resolveremos un cliffhanger que dejamos en la última sesión dedicada a ciencia que sonaba: Javier Gorosquieta no pudo venir por razones de trabajo, así que volvemos a pedirle que, además de facilitar la megafonía, nos vuelva a entontecer. Copiamos lo que escribimos en mayo.
Percepción sonora: el entontecedor
Un fenómeno bien conocido en ciencia cognitiva y en psicología del lenguaje es el DAF (Delayed Auditory Feedback), es decir: la retroalimentación auditiva diferida. Se trata de aumentar el retraso entre lo que una persona habla y escucha, utilizando normalmente un sencillo sistema que recoge sus palabras (el micrófono) y una electrónica que introduce un retraso en lo que manda a los altavoces que escucha el hablante. En cuanto la demora aumenta más de 50 milisegundos (depende de la persona, algunas aguantan hasta 100ms), el hablante lo nota y habitualmente se produce una ralentización del habla. Pero si el retraso llega a unos 175 ms la situación es claramente de estrés, hasta imposibilitar decir nada de forma coherente.
Javier Gorosquieta, que es técnico de sonido en Onda Cero Pamplona y que en cada sesión de #CienciaEnElBar se encarga de los micrófonos y del sonido en la sala, será quien anime a unas cuantas voluntarias a ver si son capaces de seguir hablando cuando la demora se activa. El aparatito, el entontecedor, reproduce una situación habitual en las conexiones que a menudo se hacen en medios audiovisuales (radio o televisión) donde el colaborador entre a través de un sistema remoto y recibe desde el control un retorno que, debido a múltiples factores – no siempre, como erróneamente se decía antes, es debido a que la conexión va por satélite -, introduce un retardo. Muchas veces hemos visto al corresponsal que, incapaz de hablar de forma coherente, acaba quitándose el pinganillo.
Por cierto que dispositivos de estos se han usado en el tratamiento de la tartamudez, conjuntamente con otros sistemas, buscando que al ralentizar el habla se permita una mejor conectividad de las regiones cerebrales implicadas y se facilite la fluidez del habla. Lo curioso es que esa realimentación muestra que el procesamiento del habla tienen un control motor complejo, que se anticipa al sonido que se va a producir y compara a la vez lo esperado con lo que realmente oye. Los retardos son discrepancias que el sistema intenta corregir en tiempo real, algo que interfiere con el proceso habitual. Para quienes estén interesados, el artículo inicial de estos estudios fue el de Bernard S. Lee en el Journal of the Acoustical Society of America en 1950: «Effects of delayed speech feedback«.
Momento promo: «Microbiota y salud mental».
De vez en cuando nos llevamos al bar un libro y esta vez será además uno delicioso y escrito por uno de los Tres Barbas: Ignacio López-Goñi acaba de publicar MICROBIOTA Y SALUD MENTAL La conexión entre las bacterias intestinales y el cerebro. Si la depresión puede trasplantarse (en ratones), se plantea el autor, quizá merece la pena explorar a fondo esa relación entre microbioma humano y salud, atendiendo precisamente a la función que tiene (no van a estar ahí porque sí… diríamos). El ecosistema de nuestro sistema digestivo, tan complejo y equilibrado normalmente, puede producir sin embargo más de 300 enfermedades…
Ciencia en el Bar S2E1: Los premios Ig Nobel

(NOTA: la ceremonia de entrega de los XXXV Premios Ig Nobel es hoy 18 de septiembre de 2025 a las 6 de la tarde hora local en Boston. La retransmisión web se puede ver en este enlace. Por eso aún no podemos desvelar los premios en concreto que tendremos este año, sin embargo sabremos que será una noticia muy comentada el viernes 19 desde el mismo comienzo de Naukas Bilbao 2025 y en los medios, así que para el día 24 más o menos todo el mundo habrá oído hablar algo del tema)
35 ediciones de esto que comenzó como una especie de parodia de los premios Nobel en la tortuosa y genial mente del matemático Mark Abrahams para reconocer descubrimientos que «no podían, o no debían, ser reproducidos». Luego se ampliaron para reconocer aquellos logros de equipos científicos que «primero hacen reír a la gente, luego la hacen pensar». Hay muchas historias escritas sobre esta iniciativa y sobre la publicación de humor científico que soporta los premios, los Annals of Improbable Research. La misma wikipedia tiene un ameno y documentado texto al respecto, así que no os cansamos más.
En la sesión navarra, recogeremos con algo de detalle alguno de los premios y reflexionaremos sobre ese carácter de ciertas investigaciones curiosas o incluso chungas, sobre por qué se investigan unos temas y otros se obvian, de sesgos, prejuicios y sistemas de control para asegurar una ciencia buena en todos los sentidos (no solo en cantidad y calidad, también en ética). Y haremos algún experimento… como comenzar la sesión con un lanzamiento de aviones en los que se premiarán aquellos que más vuelen (en el espacio y en el tiempo, diríamos, en plan Airbag).
Total, que será un despiporre. Están todas invitadas: el miércoles 24 de septiembre a las 19 horas en el Bar restaurante Rex Casa de Comidas de la plaza de la Libertad s/n de Pamplona. Entrada libre y gratuita hasta completar aforo (aunque se agradece que se haga una consumición en el bar). Durará aproximadamente una hora.


